Salir de la crisis en pequeña escala

La crisis se ha vuelto motivo número 1 de las noticias; hay expectación sobre cualquier cosa relacionada y no es para menos.

La crisis económica se ha convertido en el elemento de referencia para los barómetros políticos, las opciones de voto también se miden con respecto a temas relacionados con la crisis económica, hasta el terrorismo, elemento permanente en las encuestas ha pasado a un nivel inferior de interés.

El interés sin embargo no se traduce en nada concreto que ayude a vislumbrar una salida. Todos esperan que el gobierno haga algo, todos reclaman a los empresarios que sobreviven iniciativas, algunos exigen a los sindicatos sacrificios… Pero no hay nada que se mueva en el ámbito personal, todo el mundo espera que alguien haga algo por ellos, ¿pero no podemos hacer nada cada uno de nosotros?.

Es lógico que se exija al estado que ponga de los recursos que maneja, finalmente no son “sus recursos”, sino los nuestros, los que nos descuentan de la nómina, lo que pagamos de iva y otros impuestos al consumo, las multas de tráfico, etc, etc. Todos inflamos el presupuesto y es lógico pedir, pero también es habitual no recibirlo para lo que se desea y que lo reciban otros para hacer negocios privados.

Entretanto nuestra espera personal no aporta nada, mas que desesperación al ver vaciarse la hucha. ¿Es que no tenemos nada con lo que salir de la crisis?. Si lo tenemos, pero no lo usamos.

El parado es la figura personalizada de la desesperación, se acaban los dos años de ayudas y… la ayuda familiar miserable.. y después quizás el desahucio. Sufrir esperando para vender la fuerza de trabajo… es decir SI TENEMOS ALGO. Tenemos nuestra fuerza de trabajo, nuestra habilidades y conocimientos. Eso es lo que tenemos, pero si no nos pagan por ellos es como si no tuviéramos nada.

Un momento.. ¿como que no?, si tenemos que hacer para nosotros mismos algo de eso lo hacemos sin más,  obtenemos el resultado de nuestro propio trabajo, o si lo hacemos para el vecino, él consigue lo que necesitaba y quizás nos instale la luz en el patio porque el sabe hacerlo.. Esta experiencia tan común existe mucho mas de lo que se piensa, solo que no se contabiliza. En las zonas rurales es muy común  y cuanto mayor es el nivel de sociabilidad mas común aún. Esta es una clase de economía no capitalista, sin mercado ni moneda.

¿Porque no puede ser esta una forma de vivir?. Si yo presto a los demás mi trabajo no pueden ellos hacer lo mismo y prestarme el suyo?.

Empezamos a hacer un listado de necesidades y vamos pensando al mismo tiempo si conocemos a alguien que sepa hacer eso u obtener tal o cual producto…. Bien la lista es limitada, nos faltan cosas y no sabemos si les interesará lo que yo se hacer…

Volvamos a lo que pasa en el pueblo y los sitios socialmente activos.. ellos se prestan mas estos servicios recíprocos porque se conocen y hablan entre ellos, tienen un mayor grado de comunicación que en esos bloques urbanos donde a lo sumo decimos “buenas tardes” al paso y ya está. Por eso nuestra lista es tan corta.

En entornos urbanos podemos mejorar nuestra sociabilidad, pero tenemos un ayudante especial, podemos disponer de tecnología que nos ayude a comunicar nuestra disposición a vivir así (anuncios, publicaciones, búsquedas,…) y localizar a mas personas dispuestas a hacerlo.

Me sorprendió hace un tiempo la existencia de asociaciones que ya llevan a cabo esta práctica usando sus tiempos libres. Entre esas asociaciones y esta otra clase de asociación productiva la única diferencia está en que sería con la mayoría del tiempo disponible.

Parece muy sencillo. ¿porque no lo hacemos?..  Nos ciega la vista el salario de fin de mes, ese momento en el que recibes de golpe el pago por tu trabajo durante ese tiempo. Esa es nuestra tozuda zanahoria, está rica, pero es zanahoria porque nos dan menos de lo que hemos producido… ¿de alguna forma el empresario se tiene que aprovechar no?.  Es decir nuestro trabajo, el que tenemos nosotros sin venderlo, incluso cuando no tenemos contrato, vale mas que nuestro salario. Es nuestra principal posesión.

Algunos hechos contemporáneos lo confirman. El primero y mas evidente el número cada vez mayor de trabajadores autónomos que son capaces de automantenerse a pesar de todas las sanguijuelas que chupan de su trabajo, impuesto abusivos, cotizaciones abusivas… ellos conocen muy bien los detalles y se quejan siempre de como otros viven de ellos, la banca por ejemplo con los créditos. ¿Y si no pagaran a esos parásitos?…

Pero ¿porqué esto es hoy posible?. En buena medida el propio sistema capitalista lo ha hecho.

Para reducir costes y poder mover fácilmente la industria buscando menores costes (deslocalización) se ha invertido mucho es aumentar las funcionalidades de la maquinaria productiva haciéndola mas modular potente y pequeña. Hasta ha nacido un mercado del bricolaje en el que personas “ajenas al oficio” se benefician de estas potencialidades de bajo coste ahorrándose unos euros en salarios por servicios. Las máquinas de nuestros días acumulan en ellas mismas muchos siglos de conocimientos y habilidades a costes asequibles en pequeña escala.

Es también posible por el bajo coste de los conocimientos necesarios para realizar trabajos. Choca ver economistas de barrenderos y otras desafortunadas situaciones laborales, la abundancia de conocimientos en nuestras manos no hace sino empobrecernos al tener que realizarlos en un mercado de trabajo abarrotado de conocimiento.

Pero esta desgracia es un bien muy preciado si vamos a evitar el mercado. Podremos ser muy flexibles en cuanto a las cosas que podemos ofrecer al vecino… La lista empieza a ampliarse sin irse mucho mas lejos… Esta flexibilidad basada en la acumulación de conocimeinto la usa el sistema contra nosotros, usándola fuera del mercado se convertiría en un bien muy apreciable para nosotr@s mism@s

Ah, se me olvidaba algo muy importante, algo que no tuvimos antes, la posibilidad de llegar a mas personas de obtener mas conocimiento e intercambiar fácilmente la maquinaria en nuestras manos gracias a la red de redes, la misma que nos puede ayudar a ponernos en contacto y a organizar pequeñas comunidades productivas sin mercado ni moneda.

¿Pero es posible vivir realmente sin el mercado?.

Esta es una pregunta que se responde según las proporciones de los participantes.

Cuantos mas participantes menos necesidad del mercado porque obtenemos mas bienes en esta relación sin necesidad de comprarlas.

¿Y cual es la posibilidad de esta forma de vida de sobrevivir?.

Si volvemos al valor de nuestro trabajo y reflexionamos otra vez sobre lo que significa que tenemos en nuestras manos todo el valor de nuestro trabajo y no solo la parte que nos pagan (salario) significa que esta economía moverá progresivamente un capital social que se acumulará con mas velocidad que lo puede hacer el sistema capitalista..

¿Acumulará… otra vez la maldita explotación?.

No lo va a acumular ni el banco ni el empresario ni el estado, lo acumulará la sociedad agrupada en estas sociedades de tamaño medio, de vecinos de personas próximas o con intereses comunes y por tanto seguirá siendo nuestro,.

El trabajo seguirá siendo nuestro, será nuestra garantía,  y sobre esa base la única forma de vida será democrática y contará tanto la palabra del grupo como la nuestra individual de personas que ya no tienen que venderse, que tienen su valor social por si mismas y no por su precio en el mercado.

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